Las flores y su terapia son un puente de reencuentro entre el hombre y la naturaleza. Potencian las virtudes opuestas a estados emocionales críticos, que causan sufrimiento (estrés, miedo, incertidumbre), permitiendo equilibrar y mantener una apreciación más armónica en un medio de vida cambiante como el actual.

Actúan en las causas profundas y sutiles del conflicto y en la relación que la persona mantiene consigo misma y con su entorno.


          Un aspecto importante de las esencias florales, del que se ha hablado muy poco, es respecto a la forma de acción.

Por una parte los seres vivos tienen un campo electromagnético; que es un sistema de frecuencias (vibraciones de ondas) muy sofisticado que, entre otras cosas, sostiene el correcto funcionamiento bioquímico así como el equilibrio biológico y psíquico.

Ante cualquier perturbación, conflicto emocional o físico estas frecuencias se alteran y producen vibraciones incorrectas lo que afecta al equilibrio mental, emocional o físico del individuo dependiendo del sector del campo electromagnético alterado.

La mayoría de las enfermedades de los seres vivos, exceptuando las accidentales y las congénitas, tienen aquí su origen en una alteración de alguna o varias de las frecuencias.

Por otra parte, muchas flores contienen vibraciones de ondas muy similares al ser humano. Ingiriendo las esencias florales adecuadas, conseguimos que sus “frecuencias armónicas” se superpongan a las nuestras hasta restablecer la vibración adecuada, restaurando así el campo electromagnético alterado.

Las esencias pueden usarse sin riesgo ya que no tienen acción bioquímica o principio activo y, por lo tanto, no son posibles sobredosis, efectos secundarios o dependencias. Las esencias florales son remedios vibracionales, no son medicamentos y no interactúan con ellos.

          Pueden ser usadas en cualquier edad, siendo especialmente eficaces en niños. Se pueden aplicar a cualquier ser vivo (plantas, animales). Pueden ser asociadas a otros tratamientos o terapias, ya que siempre potencian el proceso de curación y en los casos de procesos incurables aportan sosiego y paz interior.