Vitaminas: siempre en su justa medida.

Una dieta equilibrada debería ser suficiente para cubrir nuestras necesidades diarias de micronutrientes. Sin embargo, el agotamiento de la tierra, los procesos industriales de manipulación y elaboración de los alimentos así como su preparación -al freírla, cocerla o asarla- hace que muchas de las vitaminas se pierdan y que lo que ingerimos no tenga los elementos que teóricamente deberían contener. Mal de la civilización moderna que ha llevado a plantear a los expertos la necesidad de tomar suplementos de vitaminas y minerales casi como una obligación.

Pero, ¿es eso así?
Pues, desgraciadamente, en buena medida sí. Además, si añadimos a ese hecho -constatado- que la mayor parte de la gente se alimenta mal, en unos casos porque ingiere demasiada grasa saturada y en otros porque lo hace a base de hamburguesas, pizzas, bocadillos, sandwiches, refrescos, dulces, helados y colas... el desastre será completo.De hecho, la gente ingiere mucho menos pescado, legumbres, frutas, hortalizas y verduras de las que precisa en general el organismo. Y es en estos alimentos donde se encuentra la mayor parte de los micronutrientes que precisamos. Porque aunque mucha gente lo crea, no basta tomar proteínas, grasas e hidratos de carbono; además de estos macronutrientes nuestro cuerpo precisa de los micronutrientes, esos pequeñísimos elementos que son las vitaminas, minerales y enzimas sin los que la vida no es posible.
ENRIQUECIDO CON...

Fíjese si será un problema la pérdida de los mismos que incluso los alimentos presuntamente ricos en ellos deben ser hoy "enriquecidos" con esa misma vitamina o mineral que teóricamente contienen en alto porcentaje. Basta pasearse entre las estanterías de cualquier tienda o supermercado para comprobar que son multitud los alimentos que, si bien se presentan como totalmente naturales, han sido objeto de manipulación industrial. Si a ello le añadimos la pérdida vitamínica que provocan las frituras, cocciones y otras formas de preparar los distintos platos que luego ingerimos nos encontramos con que a nuestro organismo apenas llega un porcentaje muy pequeño de las vitaminas y minerales que originariamente contenían los alimentos. Buen ejemplo es el del pequeño y cómodo microondas. Porque también él mina las propiedades vitamínicas de los alimentos. Y no sólo cuando lo empleamos para calentar: también durante el descongelado.

En suma, hablar de dieta equilibrada hoy es casi una utopía y son muy pocos quienes pueden presumir de tener una alimentación rica y variada. Es más, la tendencia que nos impone las nuevas formas de vida tienen poco que ver con ese ideal y frecuentemente pasa por comer a deshora o mordisquear una chocolatina mientras vamos al trabajo. Y si todo esto sucede en una situación normal, no digamos lo que ocurre cuando alguien se pone a régimen para adelgazar. Porque estar gordos u obesos no implica que nos sobren micronutrientes. En absoluto. Lo único que sobra en tales casos es agua y grasa.

COMPLEJOS VITAMÍNICOS

En suma, ingerir complejos que nos aseguren las necesidades diarias de micronutrientes empieza a pasar de ser considerado como un esnobismo propio de ricos a una necesidad. Recuerde que los micronutrientes son tan vitales para nuestro organismo que su déficit puede ser el origen de serios trastornos y enfermedades. Ahora bien, cuidado. Tomar vitaminas y minerales sin control puede ser tan o más peligroso que no tomarlos. Porque -por poner un ejemplo- mientras la carencia de cobre propicia la anemia en los niños desnutridos, un consumo abusivo es capaz de generar lesiones en el hígado. Digamos, pues, sí a las vitaminas y minerales pero en su justa medida. Claro que este es, probablemente, uno de los puntos de menor acuerdo. Internacionalmente se acepta que las dosis diarias que debería alguien ingerir son las recomendadas por el Consejo Nacional de Alimentación de la Academia de Ciencias de Estados Unidos. Sin embargo, hay otros científicos que afirman que esas dosis deberían aumentarse significativamente. Entre ellos, buena parte de quienes practican la Medicina Ortomolecular.Por nuestra parte, decir que las únicas vitaminas sobre las que hay constancia de que una ingesta masiva no provoca problemas ya que su exceso se elimina sin más por la orina son las correspondientes al complejo B y la K. No cabe decir lo mismo empero, a pesar de la creencia generalizada, de la vitamina C. Aunque no es menos cierto que las dosis actualmente recomendadas son probablemente -cuando menos, en este caso- demasiado bajas. Y, sobre todo, no olvide algo importante: muchas de las vitaminas y minerales deben ser tomadas en combinación. No hacerlo así también puede ser contraproducente. Las vitaminas y los minerales son como una gran comunidad en la que sus miembros interaccionan para que nuestro organismo funcione adecuadamente. Sobrecargarse de uno de ellos dejando a un lado al resto supondría una ruptura en la cadena de trabajo que podría generar un grave desequilibrio en nuestro cuerpo.